Hace 29 años, Diego Febles enseñó a Roy Valverde y a “Kikos” Fonseca cómo se gana en Daytona
Este fue el auto con el que hicieron historia Febles, Valverde y Fonseca en Daytona
Foto de Armando Calderón
Hace 29 años, Diego Febles enseñó a Roy Valverde y a “Kikos” Fonseca cómo se gana en Daytona
Armando Calderón Ch
www.mundomotorizado.com
La participación de los costarricenses “Kikos”Fonseca, Roy Valverde y el puertorriqueño Diego Febles -de grato recuerdo-como director de equipo y maestro en las 24 horas de Daytona de 1983, -hace 29 años- marcaron en aquella época, lo que hoy podemos asegurar fue "un antes y un después" del automovilismo costarricense. Además, fue la primera incursión tica en el poderoso y profesional automovilismo norteamericano en una carrera de tal calibre y prestigio internacional, donde solo los grandes pilotos del mundo podían lograr un resultado como el que obtuvo el trio latinoamericano, camino que otros pilotos nacionales siguieron después también con gran éxito.
Hoy, la segunda generación Valverde, con Emilio, hijo de Roy, se renueva aquella gran escuela dejada por Febles.
Hace 29 años, los días 6 y 7 de febrero de 1983, el automovilismo costarricense vivió un episodio, cuyos resultados, además de haber sido muy gratos para el deporte nacional, impuso las bases que hoy, casi tres décadas después, han convertido a esta disciplina motorizada de velocidad, en una de los más avanzadas del área en todo sentido: excelentes pilotos, preparadores y técnicos de calidad internacional, altos conocimientos en organización y logística y además, abrió el camino hacia una mentalidad profesional de superación en todos los aspectos y sobre todo, la apertura a la participación en Estados Unidos, con el convencimiento de dejar siempre muy en alto el nombre de Costa Rica.
Este reflejo y ejemplo, ha calado fuerte no solo en el automovilismo, sino en todas las disciplinas de motor que se practican en Costa Rica.
Aquel momento histórico y olvidado como una carrera más, sin darse cuenta en ese momento de sus efectos positivos a futuro, lo protagonizaron los costarricenses Carlos "Kikos" Fonseca, Roy Valverde y el puertorriqueño Diego Febles, quienes corrieron la mítica carrera las 24 horas de Daytona, terminando como quintos absolutos entre todas las categorías y terceros en la GTO, que fue en la que se inscribieron. Fue algo increíble, ya que nunca esperaron ese magnífico resultado.
Hacia el profesionalismo
Pero el éxito no vino por efecto de la casualidad, sino de una labor profesional de muchas semanas de trabajo, en las cuales, Diego Febles fue el maestro director, mientras Valverde, "Kikos”, el técnico Ronald Arce -el que hoy prepara el auto Corvette de Carlos Rodríguez- y Olga Marta Grajales, esposa de Fonseca, como buenos alumnos, aceptaron las lecciones de cómo se hace automovilismo profesional y cómo se prepara un automóvil y la estrategia para una carrera tan importante, aplicando normas que eran totalmente desconocidas para el grupo, que debió emplearse a fondo para aceptar y aprender de quien se ha considerado un ícono del automovilismo latinoamericano como el boricua Diego Febles quien falleció en diciembre pasado.
Latino Racing: el inicio
Pero esta historia se inicia con la fundación de equipo Latino Racing, bajo el fuerte patrocinio del panameño Bobby Heurtemate, quien era un apasionado por el automovilismo y consideró que con "Kikos" Fonseca podía llevar adelante su proyecto de tener un equipo de automovilismo profesional, para correr pruebas internacionales. De ahí nació la idea de comprar un auto de poder y decidieron adquirir el 911 RSR Febles.
El auto fue adquirido por Latino Racing, porque tenía un "pedegree" muy fuerte, y había tenido éxitos muy positivos en los Estados Unidos y provenía de la primera generación 911 RSR, hecho por la fábrica Porsche solo para competencias, de 3200 c.c., con 350 caballos de fuerza.
Estos autos, en general, tenían la característica de tener mucho soporte para carreras "endurance" -larga duración- cosechando muchos triunfos en las 24 horas de Daytona y las 24 horas de LeMans entonces. Sin embargo, en aquel momento, ya había aparecido la siguiente generación, el 935 RSR turbocargado.
La adquisición de este auto, dio pie para que Heurtemate pensara en correr en los Estados Unidos y de arranque escogió las 24 horas de Daytona.
Febles, que ya había traído este auto a nuestro país en el año 1982 a correr las 3 horas de Costa Rica, conocía la tesitura del automovilismo costarricense. Al vendérselo a Latino Racing, sin que esto lo hubiera dicho nunca el boricua, pero fácil de intuir, decidió acompañarlos a correr a Daytona y tomó la responsabilidad más que de preparar el auto, preparar a los pilotos y sus técnicos en la logística y forma profesional de preparación y estrategia para correr un Porsche, sobre todo en carreras tan importantes como Daytona.
"Fuimos sus alumnos, que seguimos paso a paso sus instrucciones y sistemas de trabajo. Parecíamos niños de escuela, que solo hacíamos dedicádamente sus tareas" explica "Kikos" Fonseca, secundado totalmente por Roy Valverde
Hubo mucho sacrificio de todos para cumplir con la fuerte propuesta de Febles. "Yo tuve que irme un mes antes a Estados Unidos junto con Ronald Arce a preparar el auto y sobre todo, aprender a trabajar profesionalmente de acuerdo con las normas estrictas de Febles" explica Roy Valverde. Mientras, Olga Marta Grajales, esposa de "Kikos", debió ir una semana antes de la carrera a recibir un curso especializado en llevar el "lap-chart" -control total de cómputos de la carrera- e ir a conocer todos los vehículos, para reconocerlos en la carrera sin ver el número, solo identificarlos por medio del color y sus características. El trabajo de Olga Marta fue uno de los más importantes, porque su control de tiempos y posición de los rivales -84 en total al inicio de la carrera- permitió definir vuelta a vuelta, la estrategia a seguir, que al final les deparó los excelentes resultados. Pero ese trabajo la obligó a permanecer 24 horas seguidas, sin descanso atenta al control y los autos en competencia. "No sé cómo lo logré, pero en aquel momento no nos importaba tal como no dormir, no comer, incluso no ir al baño, sino solo terminar lo mejor posible al final" explica hoy, 29 años después Olga Marta, quien a través de los años siguientes, se convirtió en la pieza infaltable del equipo Latino Racing.
Para "Kikos" y Roy, a sabiendas de que en esa carrera correrían muchos otros autos Porsche, pero del nuevo modelo 935 turbocargado, las posibilidades de hacer un papel destacado no eran muy claras. Por eso, llenos de dudas le preguntaban a Febles cómo creía él que podrían tener opción un puesto decoroso, claro nunca en el podio por lo lograron. La respuesta del viejo zorro de éste tipo de carreras fue clara y sentenciosa: "si siguen mis instrucciones y si no cometen equivocaciones, el carro no fallará" comentó Valverde. "Nosotros le poníamos atención y nos quedábamos viéndole como cuando teníamos una maestra muy bonita, es decir embelesados y creyendo todo y desde luego, trabajando como él decía para no cometer errores" dice entre risa y risa "Kikos" repasando aquellos increíbles momentos.
Fueron muchas horas de reuniones, entrenamientos, definición de qué haría cada persona del equipo en la carrera. Todas las listas de trabajo y comprobaciones elaboradas por Febles fueron ejecutadas a ultranza. Nadie se quejó ni dejó de colaborar. El trabajo fue fuerte, cansado y sacrificado, pero por primera vez supieron lo que era prepararse profesionalmente para una carrera del mismo grado.
Pero Febles sabía lo que debía hacer. No era la primera vez que competía en Daytona y conocía dónde fallaban los rivales. El zorro boricua también conocía los Porsches y para qué estaban hechos: no para correr a lo loco, sino para resistir. Pero había que hacer que otras partes soportaran como las llantas, los frenos, la gasolina y saber dosificar las paradas en el "pit".
Por tanto, definió que corrieran con llantas de compuesto duro para duraran más. Al fin y al cabo, no iban para una carrera "sprint" de 20 minutos. Aplicaron pastillas de frenos más fuertes para que resistieran mucho más tiempo. A la caja de cambios le aplicaron piñones para que el motor no se agotara y sufriera esfuerzos y así un sinnúmero de otras estrategias cuyo principal cometido era no salir a "pit" cada hora y media como hacían los demás, sino cada dos. En 24 horas, esos minutos ganados por no salir tantas veces, se fueron sumando, para compensar bien la velocidad que iban a aplicar.
"Recuerdo muy bien que de acuerdo a la estrategia, Febles nos dijo que de cumplirse todo bien tal como se planificó, de salir de últimos, porque la clasificación no fue buena, pues el auto no se preparó para hacer un crono de campanillas, a las 10 de la noche del sábado -siete horas después de la largada- debíamos aparecer en la torre de posiciones, que indica los primeros diez puestos absolutos de la carrera y como una profecía, así sucedió: nuestro número, el 50, apareció en la torre" dice Roy Valverde, mostrando todavía alegría por aquello que le dio a todo el equipo una total esperanza de llegar en el puesto más alto posible: quintos absolutos y terceros en la categoría GTO, posiciones que las deseaban otros, con mejores autos y dinero.
Para los costarricenses fue una lección total: nunca habían aplicado tantas normas y cuidados para una carrera y eso que habían estado en las tres horas de Costa Rica muchas veces, pero nada se pareció a lo que habían hecho y conocido.
"Éramos muy empíricos. No sabíamos cómo se hacía una preparación con profesionalismo. No sabíamos investigar ni cómo buscar las mejores piezas y tecnología, estábamos en pañales" dijo con franqueza Fonseca, quien no piensa dos veces en decir que está gran prueba le mostró el camino técnico a seguir con las enseñanzas aprendidas de Diego Febles.
Para Roy Valverde, ésta primera experiencia internacional fue el momento que definió su futuro. "Me di cuenta que me dedicaría a preparar autos, porque el aprendizaje, no solo con Diego Febles, sino todo lo que observé en diferentes equipos que tuve en esa oportunidad, me demostraron realmente lo que debía hacer profesionalmente. Fueron muchas lecciones y en carreras en Estados Unidos que tuve ocasión de participar posteriormente a Daytona, no perdí la oportunidad de aprender todo lo que pude. Daytona definió mi vida como piloto y como constructor de autos" dijo con total franqueza Valverde, que además no titubea en considerar que el automovilismo tico tiene un antes y un después luego de correr en 1983 en Daytona, al menos para los que participaron de una u otra forma en aquel momento.

Nuestra dedicatoria
Hoy, cuando solo falta un año para cumplirse tres décadas de haber sucedido este desconocido momento, tan importante para el automovilismo costarricense, como lo aceptan y dicen Roy Valverde y Carlos “Kikos” Fonseca, y cuando Diego Febles hace apenas dos meses partió hacia el Gran Creador, dejando entre nosotros un imborrable recuerdo entre los que vivimos aquellos formidables momentos. Esperamos que Emilio Valverde, hijo de Roy, quien tomará el volante de un auto en las míticas 24 horas de Daytona de este año, al igual que lo hicieron los hoy dos veteranos pilotos ticos, una vez más las enseñanzas de Febles estarán presentes, pues esa herencia dejada por el boricua entre los pilotos nuestros, de una u otra forma, estarán aplicándose -sin que lo parezca- por “Milo” Valverde, pues una gran parte del buen piloto que es, vino de su padre, quien no niega que de Febles aprendió mucho y al igual que nosotros, dice lo que hemos escrito varias veces: el automovilismo costarricense tiene un antes y un después de Febles.
Con la esperanza de que “Milo” pueda recordar en el futuro con gran satisfacción su trabajo de la semana entrante, como Roy y “Kikos” lo hacen hoy, 29 años después, esperamos que podamos escribir de igual forma, una nota como la presente, que si bien es inédita y fue redactada hace bastante tiempo, cuando se cumplió un cuarto de siglo de aquella gran carrera, nosotros, -mi hijo Armando en esta ocasión- que estaremos presentes allá con Emilio, dedicaremos nuestro trabajo periodístico a Diego Febles, a quien siempre le estaremos recordando y agradeciendo, porque además de reconocerle su gran aporte al automovilismo nacional, fue un gran amigo de quien también aprendimos mucho, porque las muchas veces que estuvimos en esas grandes carreras y en varios campeonatos centroamericanos y del Caribe, allá en la década de los años 80 pasados, tanto en Centroamérica, República Dominica y desde luego muchas veces en Puerto Rico, de Febles aprendimos qué era verdaderamente automovilismo deportivo, que nos permitió vivir intensamente esta valiosa etapa de transición del empirismo del automovilismo nacional al profesionalismo, que puso a nuestro deporte en la vanguardia gracias a un gran amigo inolvidable.
Armando Calderón Chacón


























