¡Buen arranque…pero cuidado!
No cabe la menor duda que el inicio de la presente temporada de automovilismo fue un buen espectáculo, pues presentó muchas facetas inesperadas y que agradaron al público y a la crítica. En realidad, el buen y variado programa visto el sábado, contrastó fuertemente con la sequia de participación y falta de emoción de los tres años anteriores.
Entre las novedades significativas y valiosas está el regreso de pilotos veteranos –no por edad- sino por experiencia y que tienen mucho prestigio.
Entre ellos el grupo Muñiz y su ya bien conocido equipo Economy Motorsports, que no solo participaron los dos jóvenes bien conocidos del equipo como son Daniel y Alejandro, que vuelven a la pista con su fuerte experiencia, sino que con ellos entran a correr varios empleados de la empresa, por lo cual presentan un equipo de dos autos, aprovechando
el conocimiento de ambos pilotos, en busca de llegar a ser corredores de alta calidad y ganar impulso en la pelea por los primeros lugares.
Y no deja ser igual de significativo el regreso de Oscar Badilla, Juan Ignacio Sansó, Carlos González –el “guate”- Jurgen Larsson, y otros más posiblemente a corto plazo, que están engrosando las parrillas de salida, dejando claro que hay entusiasmo para competir.
La integración de una nueva categoría como la llamada ahora Turismo Nacional –nada nuevo en el mundo del automovilismo deportivo tico- como trampolín para impulsar más y nuevos pilotos que se preparan para pasar a la ST, venidos en especial de la muy buena categoría SSP –no sabemos si es requisito para entrar a la TN- que nos impresionaron con su trabajo y esfuerzo. Y aun más, porque corren junto con la ST, como escuela de aprendizaje.
Otra novedad, fue la presentación formal del “drifting”, competencia de derrapes contralados, bajo normas técnicas como deporte debidamente instaurado, con su propia asociación.
La prueba, con la participación de nueve pilotos y sus autos, disputaron los primeros lugares de una Copa. Es decir, ya es una modalidad seria que seguirá con su campeonato y vaya si lo hacen bien.
Y para cerrar, hasta una carrera de exhibición de las motos superbike se presentó como parte del espectáculo.
Pero no obstante además de la presentación de tanto buen espectáculo, no pasó desapercibido quizás lo mejor del día y parte de la noche: la inusual participación de una cifra cercana a los 30 autos en la categoría ST.
Si recordamos y comparamos con el inicio de la modalidad hace tres años, con la participación de apenas seis autos, tenemos que decir que a pesar de tanto entuerto, pleitos, discusiones y reglamentos llevados y traídos al antojo de algunos, la categoría es aceptada y crece, mejorando el antes alicaído automovilismo nacional.
Sin embargo, si bien todo parece que camina viento en popa al inicio de este año, ya esta situación la hemos visto y vivido muchas veces a través de los varias décadas que tenemos de informar de motores.
Incluso, tenemos que decir que durante los tres años anteriores de instaurada esta categoría, han sucedido hechos que parecía que daban al traste con su futuro.
El punto que nos hace pensar que mientras los resultados finales de cada carrera –que ha sido el mismo en esos tres años- con la aparición de equipos fuertes, pilotos muy rápidos y capaces, los reglamentos sean cambiados en un determinado momento, sin consulta con la totalidad de los participantes, luego que prepararon sus autos de acuerdo a las normas iniciales del torneo.
Y ejemplos podríamos dar varios, cuando la categoría no se llamaba Super Turismo, pero que pilotos que hoy vuelven, se fueron por hechos que consideraron lesivos a sus esfuerzos e ideas deportivas. hora, regresan al Super Turismo, en espera que actualmente todo sea justo.
En realidad este comentario no es una crítica, pues lo que estamos escribiendo es verdad.
Asimismo, consideramos que este año es el inicio de un tipo nuevo de automovilismo deportivo, que muestra posibilidades de volver a tener el dinamismo que se inicio en el año 1989 a 1995, luego de reconstrucción del autódromo La Guácima. Esos seis años fueron de gloria para La Guácima tanto en el plano nacional como internacional.
Nacieron los 250 Kilómetros Kodak, la Mecánica Nacional –con participación hasta de 30 autos o más- muchos apoyados por las agencias, otros por los esfuerzos personales de los pilotos. Las verdaderas Tres Horas de Costa Rica, esplendorosas por la participación internacional nacional e internacional, manteniendo las magníficas temporadas de los años 80, cuando Costa Rica fue un verdadero líder del automovilismo centroamericano. Sino recuerden el campeonato centroamericano y del Caribe que ganó “Kikos” Fonseca en 1985 y luego, en 1986, Carlos Fallas y Edgar Ramírez en GT1, incluso hasta Javier Quirós fue campeón centroamericano en GT Junior. Fue una época cuando a cada carrera, incluso las nacionales y de noche, venían hasta 25 mil aficionados.
Es difícil hablar de un pasado muy dinámico para compararlo con el presente. Pero la adrenalina que impulso aquellos momentos, aun sigue llenando el espíritu del deporte de motor actual. Podríamos pensar en resucitarlo, difícil pero no imposible.
Los actuales regentes de este deporte deben de ver con objetividad esta primera carrera del sábado pasado.
Hubo adrenalina, participación, regreso de pilotos retirados del deporte, nuevos participantes, nuevas modalidades deportivas, disputa extraordinaria por ganar la prueba basada en demostración de alta calidad, estrategias, velocidad que dio un magnífico espectáculo.
Esta carrera demostró la alta materia prima para lograr un avance fuerte a corto plazo.
Pero no lo tiren por la borda actuando de acuerdo a conveniencias. Si algún equipo gana, que sea porque se lo merece por su capacidad, experiencia y calidad. Asimismo, que las actuaciones de los jueces, directores y organizadores actúen con democracia y equidad.
Es decir, tomen en cuenta de una vez por todas a los que dan el espectáculo y deben invertir miles de colones y trabajo. Algunos logran su financiamiento con las uñas y mucho esfuerzo con tal de correr deportivamente y eso vale.
Tenemos calidad de pilotos y técnicos preparadores de primer orden, cuyo esfuerzo hace del automovilismo y otros deportes de motor que Costa Rica se distinga internacionalmente como lo ha hecho en décadas anteriores.
El 18 de febrero del 2012 fue un excelente día de motores y podría ser el hito que mostró claramente a los organizadores, que se puede lograr mucho más. Pero cuidado. No lo echen a perder…


