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Desafío 4×4: «El espectáculo de las mil y una hieleras»

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El Desafío 4×4 que se corrió ayer, en uno de los lugares más aptos y grandes, que ha permitido el desarrollo de varios deportes de motor en pista de barro, polvo y fuerza, hace más catorce años como es el antiguo hipódromo en El Tejar de Cartago, fue un día más de muchas agradables situaciones, las cuales perdurarán mientras que los dueños ese enorme lugar tan especial lo permitan. Claro y desde luego, mientras RPM TV sigua presentando este gran espectáculo. Para disfrutarlo, solo hay que recorrer 20 kilómetros desde San José.

Autocross –lamentablemente ya desaparecido- rallycross, Desafió 4×4, motocross, supercross, cuadracross y otras disciplinas rudas y similares, son algunos deportes que le han dado muchos espectáculos al público que siempre llena al tope las enormes lomas-graderías y alrededores, donde se efectuaban solo carreras de caballos, modalidad no muy gustada en nuestro país.

Pero por ahora, entraremos solo al Desafío 4×4. Desde que se inicio, captó su propia afición que sigue fiel a cada presentación, solo una vez por año y si fueran más, los miles de seguidores llenarían las lomas-graderías de igual forma.

Y no se puede escribir del Desafío y su fuertes competencias entre los doble tracción más preparados del país y sus intrépidos pilotos –hombres y mujeres- sin fijarse y muy a fondo, de los miles de personas que abarrotan todo el lugar de miles de metros cuadrados.

Es aquí dónde ustedes preguntarán qué significa ese título “…de las Mil hieleras y más”.

Lo anterior significa que todos los que asisten al Desafío, no pueden ir sin sus amplias hieleras, llenas de refrescos y sus bebidas especiales, otras para las carnitas, chorizos, chuletas y demás sabrosas viandas, para un auténtico almuerzo familiar campestre-deportivo.

Todos disfrutan al máximo las peripecias de los vehículos en la pista, junto con el oloroso y bien cocinado bistec, chuleta o choricitos a la parrilla, con las ensaladas, “sanguches” y otras recetas caseras que llevaron preparadas, bajo los toldos, sillas, mesas y hasta la cuna del niño menor que también fue al 4×4.

Desde las cinco de la mañana, vemos ya una larga cola de autos entrando, para conseguir el mejor puesto en las laderas-graderías o alrededor de la pista, que les permita instalar su campamento, que a veces lo forman dos, tres o más familias porque hay campo suficiente.

En realidad, da gusto y satisfacción ver esa cantidad de miles de personas reunidas en un lugar, donde no vemos problemas entre tantas familias y amigos que van a ver los 65 autos disputar una milésima de tiempo en busca del primer lugar. Y no es una casualidad. Eso sucede cada vez que se lleva a cabo una carrera 4×4.

Un aspecto que no se puede dejar de lado, es que el hipódromo está ubicado en un punto que ofrece además, un espectáculo natural ecológico que se disfruta al máximo.

Su posición, en la parte sur de la ciudad de Cartago, con la Cordillera Central al norte, donde se ven los volcanes Irazú y Poás en toda su inmensidad y esplendor, con un cielo celeste al fondo y hasta donde la vista nos permita ver, en un día asoleado como ayer con una brisa, esta vez un poco fría, pero refrescante que nos llena de aire puro que hace que el “pic nic” motorizado de los miles de seguidores del Desafío lo disfruten a sus anchas con toda libertad sin ir muy lejos de la capital.

Y no puede dejar por fuera el lindo bosque, en la parte trasera y más alta de la ladera, que termina de llenar este paisaje tan costarricense.

En una encuesta hecha ayer por mundo motorizado, para determinar la procedencia de los asistentes, nos dimos cuenta que llegó gente de tanto lugares, incluso unos lejanos como de Puntarenas, otros de Alajuela, Heredia, San Carlos y hasta de Guanacaste. Desde luego, hubo una gran cantidad de diferentes puntos de la gran área metropolitana. Muchos eran familiares o amigos de los pilotos que compitieron.

Otro aspecto preguntado y muy importante, fue que si en la boletería les prohibían o cobraban por entrar con sus varias hieleras, comidas y otros enceres que venían hasta en los techos de sus autos.

La respuesta fue unánime: ningún representante de la organización le preocupó tal cosa, lo que fue muy bien recibido por los miles de asistentes al máximo, porque nadie les puso cortapisas para montar su campamento libremente y claro, sobre todo, porque pudieron disfrutar de sus bien preparadas comidas.

Sin embargo, a pesar de esos cientos de hieleras y comidas caseras, en el 4×4 habían varias centros de comidas y refrescos como por ejemplo pollo Campero y Pizza Hut entre otros, en los cuales se notaban constantemente largas filas de personas comprando. Es decir, les fue bien a pesar de las mil y una hieleras. Como decía mi madre, “para todos da Dios sin arrebatar”.

Estamos seguros de que si la organización hubiera aplicado esas poco aceptadas actitudes, la cantidad de gente hubiera sido infinitamente menor, porque a estos centros deportivos, donde todos saben que pasarán muchas horas –hasta 8 ó 10 – al sol o lluvia, es necesario tener a mano sus aperitivos.

Además, disfrutar de sus propias comidas y bebidas tantas horas, es una de las importantes partes de la diversión.

Es notorio en estas ocasiones, que aun después de terminada la competencia, mucha gente se queda un buen rato disfrutando del ambiente y paisaje y desde luego, de lo que falta por comerse libremente, mientras la larga cola de autos se terminara de ir. No hay duda que la pasaron muy bien.

 

Armando Calderón Chacón
Armando Calderón Chacónhttps://www.mundomotorizado.com
Periodista y editor en jefe de www.mundomotorizado.com con más de 50 años de experiencia en la cobertura de los Deportes de Motor, miembro por Costa Rica de la Federación Interamericana de Periodista del Automóvil, trabajó en La Nación, Excelsior, La Prensa Libre, y además en la revista Triunfo entre otros. Ha dado cobertura a cientos de eventos a nivel mundial donde ha visitado más de 30 países, pionero en la información de los motores en Costa Rica.

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