Qué pasa si no pasa el TLC
Carlos Francisco Echeverría
http://www.diarioextra.com/2007/julio/05/opinion04.php
¿Qué pasa en Costa Rica si no pasa el TLC? Vale la pena hacerse esa
pregunta.
Costa Rica sería el único país en el mundo que habría rechazado un
Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de América.
¡Seríamos noticia! La prensa internacional comentaría sobre este
extraño y pequeño país que decide dejar en el aire sus vínculos con
su principal socio comercial, y rechazar el libre acceso de sus
productos al mercado más grande del mundo…
Fidel Castro y Hugo Chavez se pondrían muy contentos … a pesar de que
Fidel tiene años de luchar porque a Cuba se le permita comerciar con
los Estados Unidos, y Chavez les vende la mayor parte de su petróleo…
También Daniel Ortega se pondría muy contento. Mandaría más misiones
a Costa Rica para proponerles a las empresas que se trasladen a
Nicaragua, donde sí tienen TLC vigente con los Estados Unidos.
Las empresas establecidas en Costa Rica que exportan a Estados Unidos
seguirían haciéndolo, mientras el gobierno de esa nación decida
mantenerle los privilegios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe
(ICC) a ese único país que rechazó su TLC.
Eso, siempre y cuando la Organización Mundial del Comercio no decida
imponer su criterio de que la ICC viola las normas del comercio
internacional. Y mientras los senadores y congresistas de los Estados
Unidos acepten que productos ticos sigan compitiendo sin impuestos en
sus mercados, sin que Costa Rica se comprometa a nada a cambio…
Y mientras no prospere alguna de las demandas que los sindicatos
nacionales, y sus “colegas” de los Estados Unidos, han interpuesto
para que se expulse a Costa Rica de la ICC, supuestamente como
castigo por infringir la ley laboral. Demandas que por supuesto han
perdido.
Mientras todo eso se cumpla, las empresas que exportan desde Costa
Rica a los Estados Unidos lo seguirán haciendo, aunque en una
situación de total inseguridad. Sus cientos de miles de trabajadores
vivirían en la incertidumbre. Sin duda muchas de esas empresas, con
previsión, irían preparando su traslado a otras tierras.
Por supuesto, muy pocos inversionistas considerarán siquiera la
posibilidad de crear nuevas empresas en Costa Rica. A nuestra
economía dejarán de entrarle alrededor de $1.000 millones que
ingresan, anualmente, como inversión extranjera directa. Y el empleo
dejaría de crecer.
Hasta que llegue el día en que los gobernantes de los Estados Unidos,
posiblemente bajo presión de políticos y sindicalistas interesados en
recuperar los empleos que “se fueron” para Costa Rica, decidan que ya
tuvieron suficiente paciencia con ese pequeño y extraño país que
rechazó su TLC, y cierren definitivamente la Iniciativa de la Cuenca
del Caribe.
Entonces será, como dice la Biblia, “el llanto y crujir de dientes”.
Las empresas que dependen de la ICC para exportar a los Estados
Unidos cerrarán sus puertas, dejando sin empleo a cientos de miles de
ticos y ticas. Además de la angustia que sufrirán esas familias,
quienes les venden bienes y servicios sentirán la ausencia de ese
dinero que dejará de circular en el país.
Para mitigar un poco el desempleo y la reducción de las
exportaciones, las autoridades monetarias costarricenses no tendrán
otro recurso que devaluar drásticamente el colón. Así, los pocos
productores costarricenses que sigan exportando a los Estados Unidos
podrán compensar en parte el tener que pagar impuestos allá, al
recibir más colones por cada dólar. Con esos colones devaluados
pagarán salarios y otros gastos en Costa Rica.
Una devaluación drástica del colón hará, también, que todos los
productos importados sean más caros. Entre ellos cosas que usamos
todos los días, como la harina del pan o los combustibles. El de los
combustibles, por ejemplo, es un precio que dispara hacia arriba a
todos los demás. Así que todo subirá de precio. A eso se le llama
inflación, y quienes recuerden los años de la Administración Carazo
sabrán cuánto duele en el bolsillo.
Un aumento general de precios equivale a un aumento general en la
pobreza. Si hoy tenemos a un 20% de las familias costarricenses en
situación de pobreza, podemos volver a tener un 50%, como,
precisamente, al final de la Administración Carazo. (Por cierto ¿no
es ese mismo señor Carazo un feroz opositor del TLC?)
La devaluación y la inflación harán que el Estado tenga menos
recursos para invertir en educación, salud, seguridad e
infraestructura. En consecuencia, aumentará la deserción estudiantil
(como aumentó en los años de la Administración Carazo…) se
desfinanciará la Caja del Seguro Social, aumentará la delincuencia, y
la infraestructura se seguirá deteriorando. ¿Irán a querer venir
muchos turistas a un país así? Probablemente no.
Con alto desempleo, altos precios, pobreza generalizada, delincuencia
rampante, pésima infraestructura y menos turismo … tendremos que ir
todos a pedirles cuentas a los políticos, sindicalistas, académicos,
ambientalistas e ingenuos que en su momento se opusieron a que Costa
Rica ratificara el TLC con Estados Unidos.