El mercado de la seguridad vehicular en Costa Rica está experimentando una transformación profunda. Frente a un incremento acumulado de más del 37% en los robos de vehículos durante los últimos cinco años, empresas y conductores están dejando atrás un enfoque exclusivamente reactivo para adoptar modelos de seguridad preventiva, orientados a anticipar riesgos antes de que el incidente ocurra.
Datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), indican que durante el año 2025 se registraron más de 4600 denuncias por robo de vehículos, lo que equivale a un caso cada dos horas. Esta tendencia ha obligado al sector a replantear sus estrategias de protección, priorizando la vigilancia constante y la detección temprana de eventos inusuales.
Según expertos en seguridad vehicular, el cambio no implica abandonar los mecanismos reactivos, sino integrarlos dentro de un modelo más amplio de prevención. En ese contexto, las soluciones tecnológicas han evolucionado para ofrecer capas de seguridad complementarias, que permiten actuar antes, durante y después de un incidente.
“Hoy la seguridad vehicular ya no puede depender únicamente de la reacción posterior al robo. El mercado está migrando hacia esquemas que combinan prevención y respuesta, donde la tecnología juega un papel central”, explica Luis Diego Trejos, Gerente General de Detektor Costa Rica. “Nuestros dispositivos están diseñados precisamente para cubrir ese ciclo completo. Detektor Plus, es la solución tecnológica integral que combina el monitoreo preventivo con Detektor GPS, con la localización por radiofrecuencia de Detektor El Cazador en caso de robo.
De acuerdo con el análisis del sector, este giro responde a varios factores simultáneos: el aumento del parque vehicular, la reactivación plena de la movilidad tras los períodos vacacionales y la sofisticación en técnicas de robos, que cada vez son más rápidos y oportunistas. Ante este escenario, las soluciones que permiten visibilidad en tiempo real, alertas automáticas y respaldo operativo han ganado protagonismo tanto en flotas empresariales como entre usuarios particulares.
“El valor ya no está solo en localizar un vehículo, sino en reducir la probabilidad de que el robo ocurra. La prevención se convierte en una herramienta estratégica de gestión y tranquilidad”, añade Trejos.
Este cambio de paradigma posiciona a Costa Rica dentro de una tendencia regional donde la seguridad vehicular evoluciona hacia modelos predictivos y preventivos, sin descuidar la capacidad de respuesta. La integración de dispositivos con distintos niveles de protección marca una nueva etapa para el sector, en la que la seguridad deja de ser un recurso de emergencia y pasa a ser un proceso continuo.



