¿Las mujeres ven el modelo o al piloto?

Javier Mota, Univision
MIAMI – Hace un año, en el primer aniversario de mi segundo divorcio, y justo en medio de la peor de las crisis de los 40, me regalé un BMW 325ci convertible rojo. La primera reacción de mis amigos y compañeros de trabajo, tanto hombres como mujeres, fue más o menos esta: “¿tan desesperado estás que necesitas un auto así para conseguir algo?
Símbolo de status y poder
Desesperado no estaba. Ni lo estoy ahora, 12 meses y 12 mil millas después, a pesar de que el famoso convertible no ha cumplido con el mito de que uno conquista más mujeres según el valor y el diseño del auto que maneja.
Esto a pesar que hay mujeres que reconocen que el auto sí es un factor a la hora de decidir aceptar o no una invitación.
“Un auto así, sí puede llamar la atención y si el que lo maneja es un tipo interesante, todo se vuelve más interesante”, dijo la argentina Cynthia Roitman, una rubia de ojos verdes a la que siempre le han sobrado los pretendientes, con o sin autos de lujo.
“No creo que nadie va a elegir un hombre por el auto que maneja, pero convengamos en que si va en un buen auto, es mejor”, agregó. “Sé que hay mujeres a las que el tema del auto sí les interesa más porque es un símbolo de status importante y se sienten más poderosas en un buen auto”.
También hay mujeres que se ofenden solo con la insinuación de que el auto puede ser el punto de atractivo de un hombre.
"Para mí los coches con colores chillones, deportivos y descapotables gritan ´soy un playboy´ o ´busco novia´", opinó Rosa San Millán, una enfermera que jamás se fijaría en un hombre solo por el auto que maneja.
Los expertos en el comportamiento humano tienen también su opinión.
“En la sociedad en que vivimos, el auto se ha convertido en uno de los objetos de deseo favoritos porque brinda la ilusión de status, clase y poder. Es la herramienta de seducción por excelencia”, dijo la psicoanalista Alicia Domínguez. “El auto trasmite y proyecta la imagen que uno quiere mostrar de sí mismo.
“No es lo mismo ver a un hombre en el supermercado un sábado a la mañana subiéndose a un minivan, que verlo dando vueltas por la ciudad solo por la tarde en un BMW convertible rojo”, explicó.
“Y es que después de un divorcio, tanto mujeres como hombres, sienten el desafío de tener que volver a ‘salir al mercado’ de la conquista, después de haber vivido experiencias seguramente dolorosas en sus vidas.
“Así es como los vemos zambullirse en gimnasios, salones de belleza y los concesionarios de autos, buscando crear una imagen de sí mismos apta para sentirse fuertes y confiados en que esta nueva etapa de sus vidas será mucho mejor”, agregó Domínguez.
En mi caso, sé perfectamente que la solución a la crisis personal que estoy viviendo no tiene nada que ver con el auto que manejo, pero ¡me encanta!, aunque el asiento del pasajero esté todavía vacío.
Ustedes ke opinan????




