
La Corte de Apelación de la FIA rechazó la reclamación presentada por la Real Federación Española de Automovilismo en representación de SEAT Sport, en relación a las polémicas decisiones adoptadas por el FIA Touring Car Bureau con respecto a los motores turbo.
La apelación se presentó debido a la limitación del FIA Touring Car Bureau a la presión del turbo de los motores de los SEAT Leon TDI a 2.7 bares, en lugar de los 2.9 que tuvieron a principio de temporada y que alcanzarían su punto más bajo en Pau en donde sólo se les permitiría 2.5 bares y sin posibilidad alguna de superarla en ningún momento. SEAT exigía que esta decisión adoptada por el organismo técnico del Mundial en relación a los motores turbo fuese declarada inadmisible y que, al mismo tiempo, se procediese a eliminar cualquier límite de bares a este tipo de mecánicas.
Sin embargo la Corte decidía declarar la apelación improcedente, pues ni siquiera se llegaron a escuchar a las diferentes partes implicadas, entre las que también estaban BMW y Chevrolet, al estimar que no había razones legales para llevar adelante este litigio. Además de rechazar la apelación, se condenaba a los demandantes a pagar las costas procesales.
Con esta resolución se pone fin a la polémica de los motores turbo, y la batalla debería proseguir en lo meramente deportivo. Una parte, la deportiva, que se presenta sumamente interesante en los últimos meetings con mucha igualdad entre los tres principales constructores implicados, y con victorias y podios tremendamente repartidos.


